serie

 

Concurso 100 minirelatos de amor y un deseo satisfecho

LETRA_N_2.html

15.- LA RESPUESTA


Romántica

Después de haber hecho el amor durante horas, ella quedó exhausta sobre la cama, dispuesta a entregarse en cuerpo y alma al sueño reparador.

     —Vanessa...

     —Uhmmm

     —¿Estás despierta?

     Ella giró su rostro sin abrir los ojos.

     —No. Tú no me dejas dormir.

     —Mírame.

     —Fabián...

     —Por favor mírame.

     Lentamente fue abriendo sus ojos, maravillándose con el increíble resplandor de los suyos.

     —¿Qué?

     —Cásate conmigo.

     Se quedó atontada ante aquella declaración.

     —¿Qué...?

     —Sólo dime sí o no y luego vuelve a dormirte si quieres.

     ¿Dormir? ¿Después de semejante propuesta?

     —Dime algo, te lo ruego.

     —¿Qué te hace pensar que puedo decirte que no?

     Poco a poco el rostro de Fabián se fue iluminando.

     —¿Esa estúpida pregunta es un «sí»?

     La sonrisa de Vanessa ocupó todo su rostro.

     —Claro que sí, nunca podría seguir viviendo sin ti.

 

Jonaira Campagnuolo




Lloyd, pecando con toda la soberbia que otorga el compartir un corazón entre dos, pensó que el mejor tributo que podía rendirle a la imagen de su amada Carlene era intentar igualarla con sus propias manos, trasladar sus etéreos sentimientos al vulgar mundo de lo observable. Así que empezó a tallar mármol. A convertir paseos bajo las noches de verano en sinuosas curvas que recuerden al olor de dos copas de vino frente a la chimenea. A pulir en piedra el olor de las sonrisas por nada y los abrazos en una estación de tren. A traducir los colores de sábanas empapadas de promesas a formas y huecos en la roca. Día tras día perfeccionaba su obra sintiendo que Carlene merecía más, hasta que un día después de cientos dejó de pulir y se paró a contemplar lo creado. Perfecto. Ya tenía un ojo.


Juan Miguel Cano Castell

16.- ARTESANÍA